Recuerdo aquellos años en los que mientras otros aprendían
las letras yo pintaba. Pero que casualidad, que cuando llego al nuevo colegio,
y me ponen un cuento delante, se dan cuenta de que conozco las letras. Igual es
que mientras hacia que pintaba, me estaba fijando en las letras que enseñaban a
los demás.
Algo que no era para mí, me ha hecho vivir experiencias
maravillosas;
Como lectora puedo disfrutar del maravilloso mundo de los
libros, que me hacen desconectar de la rutina, pero también he podido escribir
dos libros en los que, como siempre quise, he podido expresar mi experiencia
como persona con discapacidad.
Y lo más importante para mi poder estudiar trabajo social y
por supuesto, tener acceso a la información.
No debemos con el diagnóstico, sino fijarnos en la personas.