sábado, 1 de agosto de 2015

QUE NO TE ACOJONE LA VIDA

Os voy a hablar de un libro  escrito por una persona con discapacidad, Julio Justo, quien a través  de su historia nos da pautas para conseguir ser felices.

No os voy a  contar el libro, sino lo que a mí me ha aportado  o las pautas que me parecen  más significativas:
Lo primero que me llamó la atención fue la época en la que el protagonista empieza a ir al colegio y debe buscar la forma de hacerse respetar, aunque quizá no fuera la forma más adecuada  debía hacerse respetar: pidió al maestro que le dejase salir cinco minutos antes y en lugar de tirarle a él, era él quien utilizaba sus cachabas para que todos cayeran; hagámonos respetar, nadie tiene derecho a hacernos sentir mal.
Hablamos del  respeto de los demás, pero lo primero que debemos hacer es aceptarnos a nosotros mismos y nuestras circunstancias; digo esto porque siempre nos empeñamos en ser iguales que la mayoría o, mejor dicho, la sociedad nos exige ser iguales aparentemente. Cuando nuestro protagonista estaba en el hospital, a pesar de pasarlo mal con las operaciones y la rehabilitación, allí se sentía bien, ya que era igual que los demás: quizá allí fue donde realmente aceptó su discapacidad. Cuando aceptamos la situación podemos buscar soluciones y sobre todo evitarnos el sufrimiento.
Para evitar pensar en cosas que nos dan miedo o incluso intentar no pensar en el dolor físico, podemos pensar en la persona que amamos. En el caso de nuestro protagonista, su primer amor lo encontró en el hospital, lo cual le hizo olvidar la difícil operación a la que debía someterse en unos días. Pensemos en sentimientos positivos como el amor para poder sobrellevar las dificultades.
Ahora  vamos con dos momentos que cambian la vida de nuestro protagonista:
El primero, el traslado a la ciudad donde empieza a tener vida social, sentimiento de pertenencia a un grupo. Incluso consiguió mejorar sus condiciones físicas para poder llegar a los lugares donde había más ambiente. De aquí sacamos otra moraleja: paso a paso conseguimos nuestros objetivos. Esto lo podemos aplicar a cualquier otra situación.
El otro momento es cuando en una operación el protagonista tiene una experiencia cercana a la muerte, decide no vivir pendiente de los médicos y empezar a vivir: se mete en política. Aquí os cuento otra anécdota que es la asistencia a Villalar a pesar del peligro que eso tenía en aquellos años, pero él estaba convencido de que debía estar allí; fue coherente con sus convicciones.
Otras de las cosas que hizo fueron: ser cantante, jugador y otras muchas cosas en un club de baloncesto en silla de ruedas. Etc…
Otras dos moralejas que no quiero olvidar son:
Todo lo que viene conviene: es decir, aunque a veces no entendemos por qué pasan las cosas, el destino nos da lo que necesitamos, aunque a veces no entendamos por qué pasan las cosas.
Cuida tus pensamientos: dependiendo de tus pensamientos, atraes cosas positivas o negativas.

Para terminar os dejo esta frase: la felicidad es una decisión interna, que no depende de lo que nos rodea.

1 comentario:

  1. Enhorabuena Rocío has sabido concentrar en unas pocas líneas la filosofía que yo he necesitado 400 pàginas.
    JULIO

    Con el paso de los años puedo comprobar que tantos esfuerzos que has realizado tú y tu familia han dado sus frutos y la prueba es como has sabido resumir la esencia del libro de Julio.
    CONCHI

    ResponderEliminar