domingo, 14 de abril de 2019

RODAR FUERTE


Hay mucho camino que recorrer para pensar así, y os aseguro que no siempre es fácil.Lo primero que debemos hacer, es aceptar nuestras limitaciones y más cuando los apoyos que necesitamos son generalizados físicamente, pero cognitivamente estamos perfectos. Desde pequeños/as nos inculcan o intentan inculcar que al depender de terceros, tenemos que obedecer y agradecer todo lo que la gente hace “por nuestro bien¨, pero sin tener en cuenta nuestros valores o deseos. Simplemente piensan lo que es bueno para mí, es bueno para ti. Esto si hablamos de nuestras familias: que no cabe duda que nos quieren con locura, pero muchas veces nos sobreprotegen.
De ahí la necesidad de profesionales que nos ayuden a realizar las tareas que no podemos hacer, pero desde un paradigma en el que la persona tome sus propias decisiones y no desde el asistencialismo.
Bajo mi punto de vista la figura del/la asistente personal no me hubiera sido tan útil si no hubiera tenido tan claras ciertas ideas como:
No tengo asistencia personal por gusto, sino por necesidad; esa persona realiza por mí las tareas que yo no puedo.
Estoy a gusto con ella precisamente porque puedo estar sola a nivel emocional o con alguien, pero sin ningún tipo de obligación.
Estas ideas las tengo tan claras desde mi adolescencia cuando me di cuenta que necesitaba ayuda para todo lo físico y lo acepte, pero también tuve muy claro que iba a dar guerra para que se dieran cuenta que podía tomar mis propias decisiones.
Hoy en día lucho por cualquier proyecto que empodere a las personas con discapacidad. Tengo muy claro que si no han tenido ciertas vivencias, hay que dar formación sobre empoderamiento para que cambien el chip.


jueves, 21 de febrero de 2019

¿QUE SUPONE LA ASISTENCIA PERSONAL PARA MÍ?

Esta vez me atrevo con un vidio, es una charla en un instituto para el ciclo formativo de integración social. Solo me atreví a grabar la parte de asistencia personal. 

sábado, 16 de febrero de 2019

PEQUEÑAS REFLEXIONES


A veces dices un hola por privado en Facebook y cuando te contestan te das cuenta que no te apetece hablar con esa persona, que tu sola te has creado un compromiso innecesario. Pues lo mismo ocurre cuando decimos “haber cuando quedamos a tomar café”; últimamente me gusta dedicar tiempo a la gente que realmente merece la pena para mí

Cuantas veces pensamos que la gente es especial y luego cuando,  nos paramos a analizar a las personas no son tan especiales; simplemente hacen cosas bien y que nos gustan y ya está, pero nosotros mismos/as hacemos lo mismo y no lo valoramos.

 El respeto no se pide, se gana; no solo haciendo las cosas bien de cara a la galería, sino a diario; hay personas que te tratan como a ti te gusta, o mejor dicho, como deben. Cuando la gente las ve, pero ya te han quemado antes. Os cuento esto porque el otro día me dice una persona; a mí nunca me has contestado mal y la dije: porque siempre me he sentido respetada por ti.

No te compares con nadie ni intentes imitar a nadie; aprende de quien admiras, pero nunca lo imites, seguro que mezclando lo que aprendiste y lo que tú sabes las cosas te salen bien, pero si intentas imitarle a parte de no hacerlo bien. Faltará tu esencia y debemos recordar que, nosotros tenemos cualidades tan validas como las personas a las que admiramos.  


viernes, 25 de enero de 2019

GESTIONAR LOS AFECTOS


Dicen que a veces soy muy radical en el tema de las relaciones: la experiencia me dice que por tener una buena relación personal (ser amiga) cuando ha habido algún problema he perdido pan y perro. Más el berrinche de turno.
Por otro lado, eso no quiere decir que no podamos tener una relación cordial o que no te aprecie.
Pero si estoy colaborando contigo en algo es porque valoro tu trabajo.

Para llegar a pensar esto hay que haber pasado por alguna que otra experiencia negativa o mejor voy a llamarlas aprendizajes y además tengo muy claro lo que me interesa de cada persona, (no nos engañemos como cualquier persona), lo que pasa es que yo peco de sincera; quizá porque también he comprobado que si no es así, la gente no es capaz de entender que yo tengo derecho a gestionar mis afectos y sobre todo a evitarme el sufrimiento o incluso el cabreo cuando me infantilizan.


Por otro lado, la gente tiene mucha manía de defenderme cuando le cuento enfados o simples conversaciones con alguien, el problema viene cuando la persona dice: pero si es que la daban hasta espasmos y no se dan cuenta que los espasmos me dan siempre que hablo de algún tema que me importa o  quiero defender mi postura, pero vamos duermo tan tranquila. Cuando alguien me ha dicho es que menganita me ha dicho que te han dado espasmos por lo que yo te dije, me da hasta la risa a veces.  

Tú seguro que tienes diferentes tipos de relaciones pues yo también, déjame gestionar mis afectos.

lunes, 10 de diciembre de 2018

PARA EMPODERARME A LOS TREINTA NECESITO VIVIR LOS QUINCE


Hablamos mucho de autodeterminación, pero lo que yo digo; hay que vivir los quince, que es la edad en la que tenemos ganas de hacernos mayores, de ser nosotros mismos. (O quizá en nosotros un poco más tarde los diez y ocho o incluso los veinte).
Es cierto que la sociedad va avanzando a su ritmo, pero no exijamos que a los treinta la gente empiece a tomar decisiones; es verdad que a los quince no se consigue todo. De hecho por experiencia propia puedo decir que muchas de las cosas que deseaba a los quince las estoy consiguiendo ahora, pero entonces ya tenía la necesidad.
Esto ocurre porque he estado en un entorno normalizado, es decir, estudie en un colegio normal (educación inclusiva) y esto posteriormente me permitió descubrir la sociedad me explico: que las chicas de mi edad tomaban sus propias decisiones, con lo cual yo luche por lo mismo, aunque me costaba tres veces más, evidentemente la familia no va a permitir que te pongas cierta ropa, que vayas con ciertas personas…etc. Cosas totalmente lógicas a esa edad. Por eso, la importancia de encontrar un grupo de amigas que sean tus cómplices.
Por otro lado, en esa época te das cuenta de que necesitas muchos apoyos y realmente no sabes si tú, a pesar de tener su edad y de pensar como ellas puedes hacer lo mismo que ellas y más cuando la sociedad te bombardea con los “tú no puedes”
En ese momento aparecen las asociaciones en las que ves que hay gente que necesita apoyos como tú. Si algo me enseñaron fue que por mis derechos podía luchar yo misma y ahora me doy cuenta que no es que pueda. Si no que solo nosotros podemos defender nuestros propios derechos, y por otro lado, aceptar tu discapacidad para fomentar tus capacidades. Esto lleva su tiempo y por qué no decirlo muchas lágrimas, pero al final consigues entender que la discapacidad forma parte de ti, esto no quita para tener tus sueños y metas.
Alguien puede no todos/as tienen tus capacidades y necesitan estar en un centro específico: Pues bien, los/as que puedan expresarse darles voz y esto no significa decir sí y ya está, sino acompañarlos/as en una verdadera transición a la vida adulta, pero a la edad adecuada.
"Háblame de mis derechos a los quince para poder empoderarme a los treinta"

domingo, 11 de noviembre de 2018

ENTORNO


Mi discapacidad no es el problema, el problema son las barreras físicas y mentales de la sociedad.

Imaginemos dos entornos:

La ciudad en la que hay autobuses adaptados, taxis adaptados las calles son transitables con una silla de ruedas. Lo cual  permite que la gente con discapacidad se mueva al colegio, puesto de trabajo o recursos específicos como por ejemplo, centros de día, aquí hablamos de barreras físicas, pero quizá aún sean más importantes las mentales; en la ciudad hay entidades que luchan por la normalización de las personas con discapacidad. Debido a la mayor visibilidad y más información sobre las personas con discapacidad, en la ciudad se nos trata de forma más normalizada.

Vamos ahora a pensar en un pequeño pueblo, donde no hay trasporte adaptado, las calles no son accesibles y quizá ni siquiera la casa de la propia persona con discapacidad. Y de recursos para las personas con discapacidad ya ni hablamos.
Pero lo peor es que quizá no se vea por parte de la persona con discapacidad, ni su familia la necesidad de cambio y si encima la gente del pueblo es de esa que dice, pero donde va a ir este/esta pobre, la persona con discapacidad puede acabar creyéndose lo que le dicen y no intentar avanzar.
Son dos ejemplos muy extremos, pero seguramente dos personas con las mismas capacidades en ambos entornos no tengan nada que ver.