lunes, 6 de julio de 2015

Ser diferente es común.

La diversidad surge de un conocimiento mutuo, más allá de una pura nomenclatura modernizada para referirse por ejemplo a un tipo de raza, condición sexual o discapacidad, da pie al conocimiento. Al divisar más allá de nosotros mismos y darnos cuenta que el tópico que no hay dos personas iguales, es cierto.

De la diferencia nace la humanidad. Somos seres vivos en constante evolución, provenientes de los primates. Si, de esos que ahora decimos que nos separa nuestro razonamiento, creyéndonos superiores, cuando lo único que hacemos es subsistir como hacen ellos, aprendiendo del entorno para mejorar día a día. Bueno, sí, hay una diferencia: los primates no juzgan aunque con frecuencia son juzgados por su descendencia, los humanos. Especie evolutiva que, curiosamente, juzga y es juzgada por ella misma.
Y es que la diferencia aun no es del todo entendida por lo común, sin darse cuenta que a  su vez forma parte de ésta. Es como un pez que se muerde la cola, sin percatarse que es su propia cola.  Evolución con ansias de superación pero con temor a lo  desconocido, lo que genera un mecanismo de defensa llamado evitación. Si, admitámoslo, somos frágiles a lo que no conocemos, a la diferencia. Mejor dicho, a lo diferente a uno mismo.
Mal común y extendido, de curación simple pero poco empleada, se llama conocimiento social y se da informando y siendo informado. De ahí evolucionamos de seccionalismo, donde lo “diferente” era apartado, hacia la diversidad, donde lo distinto se convierte en común, generando un enriquecimiento social.
¿Y cómo conseguimos ese feedback de conocimiento? Dándonos a conocer tal y como somos, apartando los prejuicios y aceptándonos nosotros mismos primero para que nos acepten los demás.
Por eso son tan importantes los blogs como el de Rocío: “Parálisis cerebral en primera persona”, para dar a conocer que no somos diferentes, sólo formamos parte de esa diversidad humana que es nuestra especie.
Gracias Rocío por poner un granito de enriquecimiento a la evolución de la diversidad social.
Vanessa Fuentes
Psicóloga clínica y social 20274 COPC


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