domingo, 16 de noviembre de 2014

EL ARTE DE APRENDER

Para escribir este artículo me voy a centran en tres hermosas palabras: educar, enseñar y aprender.

Educar: los que nos educan son nuestros padres y nuestros profesores, pero bajo mi punto de vista, llega una edad en la que se debe dejar de educar. Pues bien, a las personas con discapacidad se nos sigue intentando educar. Eso supone crear un efecto rebote; por poner un ejemplo, si a ti te dicen: “hasta que no me lo pidas por favor, no te lo doy”, lo que tú vas a hacer es utilizar menos esa palabra, ya que en lugar de parecerte una palabra adecuada, te va a recordar a la persona que te está recordando todo el día la palabra. Si nos han educado bien de pequeños, no hace falta que lo sigan haciendo, que no somos niños.
Por otro lado, se nos debería educar para ser autónomos y no me refiero a la autonomía física que a veces es imposible, sino a enseñarnos que podemos tomar nuestras propias decisiones (cada uno hasta donde pueda).
Sé que es difícil educar y lo valoro mucho, pero hay cosas que hacen daño.
Enseñar: Aquí he de decir que nos enseña hasta quien no lo pretende, el problema es que esas lecciones suelen causar dolor.
Os pongo dos ejemplos totalmente distintos, de personas distintas, pero que cada uno me ha aportado lo suyo:
La primera es Patricia, mi amiga de toda la vida. Ella cuando leyó mis artículos me pidió permiso para de vez en cuando editar mi blog y corregir algunas erratas, eso me motivó a intentar escribir mejor y a fijarme en cosas a las que antes no daba importancia.
El otro es Nacho Tremiño, al que tuve la suerte de conocer siendo muy niña. Simplemente con una conversación con él, me trasmitía las ganas de luchar que ahora tengo.” Quizá en parte gracias a él sea la persona que soy”   

 Aprender: debemos aprender cosas que nos motiven y que nos sirvan para algo, pero no cosas que nos digan los demás sin darnos ningún tipo de razonamiento.

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